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  • Foto del escritorOdette Ortega

La temida Soltería

- "No te preocupes encontrarás alguien pronto" -

¿Desde cuando el hecho de estar soltero se comenzó a ver como un castigo? En que momento se asumió que estar soltero significa estar buscando o esperando a alguien o que incluso esto es sinónimo de vergüenza, fracaso o tristeza.


Hace poco realice un viaje con mi familia, iban mis dos hermanos, uno de ellos iba con su pareja, el otro soltero, al lugar que fuese la pregunta que más me repetían era ¿Y tu esposo?, ¿Cuántos hijos tienes/tendrás? y tras escuchar que ni buscaba una pareja y que la maternidad era algo que no consideraba en mi plan de vida, se seguían con las frases: Aún eres muy joven, es que no te imaginas la felicidad que te traen los hijos, es que tendrás ese amor que si es para siempre. ¿Cuántas veces estás preguntas se plantearon a mi hermano soltero? La respuesta es ni una vez, jamás se cuestiono su estado civil o se le pregunto en que momento decidiría ser padre.


Se ha normalizado que para una vida exitosa se necesita de una pareja y que en el caso de las mujeres la maternidad también debe ser una obligación y deber, llevando al grado en el que incluso obliga a aquellos que están felices de estar solteros a reconsiderar esa actitud y buscar algo que están bastante seguros de que no quieren, solo para que se pueda encajar con las normas culturales.


Se vislumbra la vida en pareja como la realización máxima, aquellos que han logrado alcanzar el paraíso prometido, aquellos que tienen el cuento formado a través del amor romántico.


y Bueno es que en realidad estar soltero o soltera nunca fue bien visto. Sobre todo si se era mujer. Y podemos partir desde el mundo griego antiguo: En Atenas, la ley trataba de garantizar que ninguna ateniense quedara agamos (soltera).

Las herederas debían ser entregadas en matrimonio al pariente más cercano en orden de sucesión o, en su defecto, dotada por él, durante siglos el amor fue una cuestión menor. Ya que Hera velaría por ellas. Hera la diosa que representaba a la mujer ideal, la diosa del matrimonio y la familia, y protectora de las mujeres en el parto.


A modo de estigma, en Esparta, el castigo social resultaba más cruel: se les prohibía participar de las fiestas civiles más importantes, se contemplaban castigos corporales específicos y se les retiraba el principio de respeto a la ancianidad.


Y además marcaba una edad en especifico para entregarse en matrimonio, en Gortina, antes de los 12 años para las muchachas; en la Atenas clásica, antes de los 13-14 años para las herederas; quizás en torno a los 30 años para los muchachos; un poco más tarde en Esparta, alrededor de los 18 años para las muchachas y de los 35 para los hombres. En efecto, las hijas de ciudadanos tienen, desde este punto de vista, un margen de libertad extremadamente reducido, si no inexistente, siendo el matrimonio su telos o realización.


En México según la INEGI, para el 2021, la edad promedio al casarse es de 33 años para los hombres y 31 para las mujeres.

En 2011, la edad promedio al casarse era de 29 años para los hombres y 26 para las mujeres.

En los 2000´s, la edad promedio al casarse era de los 26 años para los hombres y 23 años para las mujeres.


Según el estudio de "Cambios en la nupcialidad en México: 1970-2000" por Alejandro Mina Valdés, se concluye que, en términos generales, los años ganados en la esperanza de vida célibe se han incrementado con el tiempo, dónde la edad promedio en los 70´s para la mujeres era de tan solo12 años.


Hace falta solo preguntarle a nuestras abuelas o madres a que edad se casaron para notar que el matrimonio infantil fue durante muchos años normalizado no solo en México, sino en toda América Latina.


¿Pero cuales son las causas del matrimonio infantil?

Además de adjudicarnos este rol de género en el que se dice que nuestro destino es casarnos y procrear.


1. Para escapar de la violencia (La creencia que el amor te salvara)

Muchas veces las niñas ingresan en uniones tempranas o se casan para escapar del abuso y la violencia en sus casas, pero a menudo terminan enfrentándose a la violencia, el abuso y el control de sus parejas, que muchas veces no les permiten trabajar, estudiar, vestirse como quieran, tener amigxs o salir solas. Un crimen que además puede llegar a considerarse aceptado socialmente, ya que tu pareja se convierte en tu dueño más que en tu compañero de vida y no es reportado a las autoridades.


2. Para huir de la pobreza (Los roles de genero y la idea de que el hombre es proveedor)

Las niñas también establecen uniones como una estrategia para escapar de la pobreza, pero pierden su autonomía económica en el proceso, y hay que entender que para ser libres hay que ser independientes económicamente.

Varias encuestadas declararon que niñas se ofrecieron voluntariamente para el matrimonio y las uniones infantiles con el fin de evitar que sus familias tuvieran una boca más que alimentar, sintiendo que así podrían ayudar mejor a sus madres.

Sin embargo, las niñas atrapadas en este tipo de relaciones generalmente no cuentan con autonomía en materia económica, ya sea por falta de escolaridad o por el rol de cuidado infantil que cumplen.


3. La doble moral sexual (El honor de la familia)

Desde la primera infancia se les inculca normas de género no equitativas. Los niños son más valorados y se les da más libertades, mientras que las niñas deben equilibrar las tareas domésticas con la escolarización.

Los padres que temen que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar educación sexual.

Una doble moral sexual y el control de la sexualidad de las niñas las obliga a entrar en uniones tempranas.

“Los padres que temen que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar educación sexual o alentar la toma de decisiones de ellas. Las niñas idealizan el amor romántico, pero carecen de autonomía para decidir cuándo y bajo qué circunstancias mantener relaciones sexuales, y dialogar sobre sexo se considera algo vergonzoso. Los padres que descubren que sus hijas tienen relaciones sexuales presionan a los compañeros masculinos para que se casen con sus hijas, y así salvar el honor de la familia”, describe el informe.


En general las uniones tempranas se convierten en un reflejo de opiniones adultas sobre la sexualidad de los adolescentes y sobre cómo esta se debe gestionar y sancionar. El hecho de no educar a los jóvenes sobre el sexo y la sexualidad y no proteger a las niñas del sexo coaccionado y del embarazo no deseado, refleja valores patriarcales y discriminatorios


4. Normas masculinas predominantes

Existen grandes disparidades entre los hombres y las adolescentes que exacerban las desigualdades de género. Las mujeres y las niñas realizan tres cuartas partes de las tareas necesarias para el funcionamiento cotidiano de los hogares latinoamericanos según datos recopilados por Naciones Unidas.


Mientras que los hombres también se sienten validados –especialmente por otros hombres y a través del matrimonio con niñas. Dónde se dice que los ‘verdaderos hombres’ son los que tienen dinero, pueden ayudarlas económicamente y tienen medios de transporte", es decir, aquellos que pueden fungir con este rol de proveedores y de pilar de la casa, en México el 76% de las mujeres realizan la mayoría de las tareas del hogar, tienen que pagar las cuentas, surtirse de alimentos y utensilios, proporcionar comida caliente, mantener la casa limpia, ayudar a los niños con las tareas escolares, cuidar de los ancianos: es una lista larga y variada de actividades para que un hogar funcione con normalidad. Sin que exista una distribución adecuada de la carga de trabajo no remunerado.


Hay argumentos, además de la equidad, que respaldan la importancia de que exista una mejor distribución del trabajo doméstico. A nivel internacional, se ha comprobado que en los hogares donde los hombres participan en las actividades cotidianas, los niños tienen más estabilidad emocional, mejor rendimiento académico y mejor salud. Además, en los hogares con un mejor equilibrio en el trabajo doméstico, las mujeres tienen un mayor poder adquisitivo, lo que se traduce en una mayor inversión en necesidades de la familia tales como la alimentación, el vestido y la vivienda. Por otra parte, he aquí un argumento infalible: Las parejas con una mejor comprensión de la distribución equitativa del trabajo doméstico afirman tener una mejor vida sexual.


En una semana normal, las tareas domésticas no remuneradas representan un poco más de dos días de trabajo. Esos dos días se traducen en menos oportunidades para que las mujeres se incorporen a equipos profesionales, en menos oportunidades de ascenso laboral, en salarios más bajos y en menos tiempo para estudiar.


5. Falta de educación (La escuela es más importante para los niños que para las niñas, ya que éstas tienen “menos probabilidades de realizar un trabajo futuro que les exija una educación")


La falta de representación femenina en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas tiene su origen en los roles que se definen a una edad temprana sobre lo que se espera de las niñas y de los niños. Sin darnos cuenta, establecemos en casa una cultura que normaliza las diferencias entre los géneros, aunque éstas no se correspondan con las diferencias en las capacidades de las niñas y los niños.


6. Leyes débiles

En estado de México el matrimonio infantil se prohibió hasta el año pasado y aunque pareciera que estás practicas han disminuido por cuestiones religiosas o usos y costumbres se mantiene normalizado y presente. En más de una ocasión existían los casos en la que los padres casan a sus hijos adolescentes debido a un embarazo no deseado, esto consecuencia de la desinformación y de los dogmas religiosos. Ya que antes de ser pro decisión son pro religión.


Y es que la religión ha formado parte fundamental en el esparcimiento del amor romántico y la cultura patriarcal.

“…quien prohíbe casarse no es ordenado por Dios, porque el matrimonio lo decretó Dios para el hombre” (D. y C. 49:15). Desde el principio, el matrimonio ha sido una ley del Evangelio y se instituyó con el fin de que perdurara eternamente, y no sólo durante nuestra vida terrenal.


Asimismo, este amor fue convertido en un producto más del mercado y poco a poco se fue creando una industria cultural alrededor del mito del amor romántico: rituales de compromiso, bodas espectaculares, viajes de luna de miel y la celebración de tal idea romántica en un día especial al año conocido como el Día de San Valentín,15 en el que se palpa fácilmente cada uno de los elementos románticos de ese modelo de amor. Todas estas prácticas implican generalmente consumos excesivos y gastos extraordinarios, pero que son considerados como “tradicionales” e indispensables si de la realización del amor se trata, aun en personas de bajos recursos económicos, lo que convierte así al amor en un producto comercial de gran demanda que sigue la lógica de los mercados.


De aquí es de donde parte la idea de que estar soltera o soltero es un error, incluso creando adjetivos para describir a las personas que decidieran tener una vida sin dicha conexión, una de las primeras apariciones de la palabra "solterona" en la literatura española se remonta a 1809, cuando Santiago González Mateo describía a una en los siguientes términos: "Beata por fuerza, desdentada, virolienta, quadragenaria y tan abominable, que con dificultad pudiera hallarse semejante".


Tanto que el lenguaje alumbró un adjetivo peyorativo: «solterón» o «solterona», si bien su aplicación ha sido mucho más frecuente para ellas, que además «se quedaban para vestir santos» porque, antiguamente, a las mujeres que llegaban a los 30 años sin contraer matrimonio se las encomendaba atender y arreglar los templos religiosos, al igual que les sucedía a las viudas.


Que este estereotipo sea tan persistente es representativo del desprecio histórico hacia la mujer independiente, en opinión de Juana Gallego, directora del Máster Género y Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona: "Una mujer sola siempre ha sido sospechosa. Se ha construido la idea de que las mujeres no deben tener un proyecto de vida propio sino enfocado a los demás. Si lo desafían, se les acusa de haber traicionado su rol de género".


Numerosas autoras en los últimos años han investigado y reflexionado en profundidad sobre el estereotipo de la mujer sola. Kate Bolick, autora de un libro titulado Solterona, sitúa sus orígenes en la época de los juicios por brujería: "De las decenas de miles de ejecutadas por brujería en Centroeuropa desde 1450 hasta 1750, tres cuartas partes eran viudas de más de cincuenta años que vivían solas, lo que equivale a decir que su delito era la audacia de existir sin un marido".


Es precisamente en la época de los juicios por brujería cuando las mujeres solas empiezan a ser asociadas con un complemento que les ha acompañado hasta la actualidad: el gato. Un panfleto de aquella época afirmaba que Agnes Waterhouse, la primera mujer ejecutada por brujería en Inglaterra, vivía con un gato al que llamaba Satanás. Desde aquella ejecución, acontecida en 1566, no hemos dejado de encontrarnos con asociaciones semejantes.


Esta asociación se intensificó en un momento especialmente trascendente para la lucha de las mujeres por su independencia: el sufragismo. Al mismo tiempo en que las autoridades negaban la participación política de las mujeres (el juez de la Corte Suprema estadounidense Joseph P. Bradley dijo en 1872 que las mujeres eran, "en primer lugar, esposas. Y, en segundo lugar, ciudadanas"


En la actualidad el significado de la soltería ha cambiado: “estar solteras está de moda”, sin embargo, aún se siente una presión social fantasma, que acecha la cotidianidad de las mujeres.


La vida de cada mujer contemporánea sigue bajo las condiciones de la hegemonía patriarcal, la opresión que vivimos las mujeres sigue presente y, aunque tengamos nuestros logros, parece que la realización de una mujer, su meta, su sueño, su destino, es tener un rol como madre y como esposa.


La soltería no es un castigo


Cambiar los roles tradicionales seguirá siendo un desafío, pero hay prácticas que pueden ayudar: estar atentas en si existe un malestar al estar soltera y preguntarnos el porqué.


¿Qué tendría de malo estar soltera? Para comenzar es eliminar esta idea de que necesitamos de alguien más para estar completos y ser felices, Se comienza a ver no solo como una meta a alcanzar sino también como una obligación, dónde en las reuniones con amigos o familia e incluso en el trabajo se hace siempre frecuente la pregunta ¿Y el novio o la novia, pa´cuando? El tema de la pareja y de la familia, y de la exclusividad amorosa, es parte de un sistema y de esta parte del patriarcado, es una cosa que nos organiza. El hecho de tener una pareja implica que vas a comprar una casa, viajar, tener una familia, alguien que cuide de ti y te procure, que te convierta en un sujeto más productivo que se percibe como más estable, aunque sabemos que no necesariamente es así.


Si nos cachamos pensando en la soledad como algo negativo tendríamos que replantearnos desde dónde viene ese sentimiento, tenemos que pensar por qué miramos a la soltería como un momento indeseable experimentando en diversos ámbitos de la vida que trascienden a la pareja.


Como dijo Coral Herrera: “Somos seres complejos y contradictorios que queremos ser completamente libres y no soportamos la soledad. Nos atrae lo nuevo, lo raro, lo prohibido: por eso nos casamos, nos separamos, volvemos, probamos y nos juramos que para siempre o que nunca más.”


Y es que la soledad ha jugado un papel importante, ya que se piensa que estar soltero es igual ha estar solx, y en muchas ocasiones es así ¿Pero porque estar solx, tendría que ser malo? Se nos ha mostrado que el amor incondicional se encontrará en una pareja o en los hijos pero en ningun momento se comienza a plantear que el amor incondicional es aquel que nos podemos brindar a nosotros mismos. Que la soledad te acerca a ti, te aproxima a reconocerte y conocerte, a seguirte construyendo y poder invertir mayor tiempo en ti.


La soledad tiene múltiples beneficios en su debida medida porque como todo, nada es bueno en exceso pero aprender a estar solo es abrirle paso a la reflexión, un ejercicio para reconocernos a nivel personal y poder entender parte de las emociones, aprendemos a identificar y conectar mejor con nuestros sentimientos, lo que nos permite conectar de una mejor forma con los demás y alcanzar un estado de empatía, ya que nos será más fácil aprender a colocarnos en el lugar de los demás, te ayuda a tomarte un espacio únicamente para ti, para gozar de algo que en realidad te guste a ti, si verse influido por el colectivo o lo que los demás deseen hacer, regalarte ese momento para hacer lo que de verdad tú quieras hacer, nos vuelve personas más autónomas y más capaces, ayudándonos a dejar de lado el apego, ya que no requerimos de alguien para hacer algo sino que lo elegimos simplemente por compartir un momento especial, aprender a estar solx y abrazar esa soledad no es tarea facíl y menos si se considera la razón por la que esto se ha vuelto un estigma cultural, sin embargo, aprender a hacerlo y regalarnos ese espacio nos hará saber si de verdad queremos una relación o simplemente creemos necesitarla, y al final eso si nos traerá el verdadero, y vivió feliz para siempre.






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